{"id":1256,"date":"2010-11-17T18:32:26","date_gmt":"2010-11-17T18:32:26","guid":{"rendered":"http:\/\/www.galianoart.com\/?p=1256"},"modified":"2016-04-09T17:32:16","modified_gmt":"2016-04-09T17:32:16","slug":"mi-encuentro-con-sorolla","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.galianoart.com\/?p=1256","title":{"rendered":"Mi encuentro con Sorolla"},"content":{"rendered":"<p><em><a href=\"http:\/\/www.galianoart.com\/wp-content\/uploads\/2014\/03\/Joaquin-Sorolla-lapiz.jpg\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"alignnone size-medium wp-image-621\" src=\"http:\/\/www.galianoart.com\/wp-content\/uploads\/2014\/03\/Joaquin-Sorolla-lapiz-288x300.jpg\" alt=\"Joaquin Sorolla lapiz\" width=\"288\" height=\"300\" srcset=\"https:\/\/www.galianoart.com\/wp-content\/uploads\/2014\/03\/Joaquin-Sorolla-lapiz-288x300.jpg 288w, https:\/\/www.galianoart.com\/wp-content\/uploads\/2014\/03\/Joaquin-Sorolla-lapiz-144x150.jpg 144w, https:\/\/www.galianoart.com\/wp-content\/uploads\/2014\/03\/Joaquin-Sorolla-lapiz.jpg 901w\" sizes=\"auto, (max-width: 288px) 100vw, 288px\" \/><\/a>O una entrevista figurada del autor a Joaqu\u00edn Sorolla y Bastida (Valencia, 1863 \u2013 Madrid, 1923) tras visitar su exposici\u00f3n antol\u00f3gica del Museo del Prado.<\/em><\/p>\n<p>Asist\u00ed a la exposici\u00f3n sobre el genial pintor valenciano del Museo del Prado y sigo d\u00e1ndole vueltas al misterio de ciertas pinceladas o, mejor dicho, del conjunto de pinceladas que en una equilibrada y l\u00f3gica combinaci\u00f3n alcanzan la armon\u00eda y la fuerza que consiguen impactar al espectador, hacerle sentir o, en una palabra, emocionarle. Con esa visita, culmino un largo per\u00edodo en el que el estudio de su obra ha sido una constante casi obsesiva. Tal vez por ello busco en mis trabajos entender sus mensajes y beber de sus \u00f3leos a modo de inspiraci\u00f3n. Tal vez por ello, al acostarme se agolpan en mi cabeza los colores, la luz y detalles de sus lienzos. Tal vez por ello, en un duermevela, tejo esta figurada entrevista.<\/p>\n<p><strong>Pregunta:<\/strong> <strong>Maestro, ya puede estar contento, la exposici\u00f3n sobre un s\u00f3lo autor m\u00e1s vista en toda la historia del Museo del Prado.<\/strong><\/p>\n<p><strong>Respuesta: <\/strong>Estoy contento por compartir con los grandes genios que de la pintura ha habido lugar tan prestigioso, feliz por ver mis cuadros en las mismas paredes en las que admir\u00e9 a mis grandes maestros y por los que gracias a su talento estoy hoy aqu\u00ed: Vel\u00e1zquez, Goya, Fortuny\u2026<\/p>\n<p><em>(Su modestia le lleva a omitir que \u00e9l ha sido el \u00fanico pintor que en vida el Museo del Prado le ha comprado una obra. Por no ruborizarle no le recuerdo hito tan significativo)<\/em><\/p>\n<p><strong>P: Gracias al talento de los grandes que ha citado y a al suyo propio\u2026<\/strong><\/p>\n<p><strong>R:<\/strong> Al quedarme hu\u00e9rfano tan peque\u00f1o de padre y madre no tuve tutor directo que me influyera para las artes. Deduzco por ello que alg\u00fan talento natural hizo que me encaminara hacia este oficio, pues he de advertirle que pintar, al margen de valoraciones art\u00edsticas, es tan oficio como cualquier otro. Se trata de alcanzar lo que ves y lo que deseas que vean mediante el trabajo, no tanto la inspiraci\u00f3n. De hecho, en los comienzos tuve que compaginar las tareas de cerrajero \u2013profesi\u00f3n de mi t\u00edo, quien junto a su mujer nos acogi\u00f3 a mi hermana y a m\u00ed tras la muerte de nuestros padres- con las clases nocturnas de dibujo que se impart\u00edan en la Escuela de Artesanos de Valencia. El rigor del quehacer matutino lo trasladaba a la noche.<\/p>\n<p><strong>P: Sigamos con sus comienzos, don Joaqu\u00edn. Tengo entendido que para conseguir becas tuvo que pintar lo que gustaba en lugar de lo que <em>le<\/em> gustaba.<\/strong><\/p>\n<p><strong>R:<\/strong> Al no tener recursos econ\u00f3micos, ciertamente tuve que concursar bajo los moldes que en la \u00e9poca se llevaban. Tenga en cuenta que la segunda mitad del XIX nuestra Espa\u00f1a se preparaba para la gran debacle, la p\u00e9rdida de nuestros territorios allende los mares y una profunda convulsi\u00f3n pol\u00edtica y econ\u00f3mica. Los rectores y acad\u00e9micos de entonces intentaban paliar sus temores aferr\u00e1ndose a los grandes acontecimientos \u00e9picos del pasado. Mi primera gran obra reconocida y con la que cerraba una serie de trabajos sobre gestas hist\u00f3ricas, <em>El grito de Palleter,<\/em> pintura en la que se muestra a un desafiante vendedor de paja enfrent\u00e1ndose a Napole\u00f3n durante la Guerra de la Independencia, es un buen ejemplo de c\u00f3mo tuve que amoldarme a esos patrones, pero yo ya buscaba otra cosa.<\/p>\n<p><strong>P: Impaciente por saber qu\u00e9, maestro.<\/strong><\/p>\n<p><strong>R: <\/strong>Durante mi noviazgo con mi amada Clotilde, tras recapacitar en los numerosos apuntes que le hice en esa primera \u00e9poca, me di cuenta de que me preocupaba m\u00e1s el resultado que la t\u00e9cnica. Para los expertos de la \u00e9poca, el conocimiento exhaustivo de los m\u00e9todos (preparaci\u00f3n de los lienzos, utilizaci\u00f3n de los medios, composici\u00f3n, reglas, etc.) predominaba sobre cualquier otro aspecto en la formaci\u00f3n art\u00edstica. No dudo que a lo largo de mi carrera aqu\u00e9llas ense\u00f1anzas me resultaran muy \u00fatiles, no, pero a menudo iban m\u00e1s all\u00e1 de la mera formaci\u00f3n y se convert\u00edan en cortapisas de la expresi\u00f3n, invadiendo la libre selecci\u00f3n de los motivos y someti\u00e9ndola a los c\u00e1nones de entonces. Yo buscaba m\u00e1s libertad, expresarme de otra forma. Fui de los primeros en pintar al aire libre en busca de la luz natural, una constante en mi trayectoria. Y a pesar de los inconvenientes de la naturaleza: las inclemencias del tiempo, las incomodidades fuera del estudio\u2026 Pero tambi\u00e9n tuve la suerte de empezar a disfrutar de algunas novedades \u00bfsabe lo importante que fue para m\u00ed que el \u00f3leo se comenzara a poder utilizar en tubos?<\/p>\n<p><strong>P: \u00bfY cu\u00e1ndo se realiza el \u201cmejor Sorolla\u201d, el m\u00e1s conocido, \u201cel maestro de la luz\u201d?<\/strong><\/p>\n<p><strong>R: <\/strong>Mire, joven, un pintor no se realiza en un determinado momento, es una constante evoluci\u00f3n. Si acaso sus cuadros empiezan a ser valorados repentinamente. Mi formaci\u00f3n pas\u00f3 primero por Italia, luego, Par\u00eds, que desplazaba a aqu\u00e9lla como referencia europea de las artes. En la capital francesa conoc\u00ed a los impresionistas, y a fuer de ser sinceros, me impactaron de manera notoria. Pero nadie tanto como dos pintores n\u00f3rdicos, Zorn y Kr\u00f6yer, que exhib\u00edan su obra en la Exposici\u00f3n Universal y de quienes recib\u00ed como una revelaci\u00f3n los efectos de lo que luego se llam\u00f3 <em>el luminismo. <\/em>Efectivamente, en la \u00faltima d\u00e9cada del XIX me consagraron como artista. Mis pinceles empezaron a plasmar sin timidez alguna la luz sobre los lienzos, esa luz mediterr\u00e1nea de mis or\u00edgenes me ayud\u00f3 tanto por sentirla como propia. Fueron los cuadros que m\u00e1s fama me dieron, alcanzando t\u00f3picos que me llegan a molestar, \u00a1como si a lo largo de mi vida s\u00f3lo hubiera pintado escenas marinas! \u00bfPor qu\u00e9 no se conocen tanto otros cuadros de aqu\u00e9lla \u00e9poca con un fondo de protesta social como el de <em>Trata de blancas <\/em>o <em>\u00a1A\u00fan dicen que el pescado es caro! <\/em>o<em> La otra Margarita<\/em>? De muchos de ellos estoy muy orgulloso.<\/p>\n<p><em>Don Joaqu\u00edn se incorpora levemente de su butaca para acercarse a mi o\u00eddo a modo de confesi\u00f3n.<\/em><\/p>\n<p>\u00bfSabe una cosa? En esa \u00e9poca descubr\u00ed el secreto mejor guardado de Vel\u00e1zquez.<\/p>\n<p><strong>P: Perdone, maestro, pens\u00e9 que sobre el pintor sevillano ya se sab\u00eda todo.<\/strong><\/p>\n<p><strong>R: <\/strong>\u00a1Pamplinas! \u00bfQui\u00e9n ha catalogado hasta hoy los innumerables tonos de blanco? Nadie. La pintura es misterio, es una incesante b\u00fasqueda y no me pregunte de qu\u00e9 porque no le sabr\u00eda contestar. Volviendo al secreto de Vel\u00e1zquez. En mis an\u00f3nimas visitas al Museo del Prado, me plantaba frente a sus cuadros intentando descifrar su t\u00e9cnica en la captaci\u00f3n de la luz. Muchas, muchas horas pas\u00e9 ensimismado ante sus \u00f3leos hasta que un d\u00eda \u00a1eureka!, lo comprend\u00ed todo. Era una t\u00e9cnica casi matem\u00e1tica, mediante una elaborada serie de tramas verticales de luz-ausencia de luz, luz-ausencia de luz, y as\u00ed sucesivamente. Era un m\u00e9todo descaradamente l\u00f3gico pero dif\u00edcil de sintetizar. Me ayud\u00f3 mucho en toda mi obra.<\/p>\n<p><strong>P: Se nos fue de esta vida relativamente joven, a los sesenta a\u00f1os, pero su legado es impresionante en cantidad y calidad <em>(en torno a las cuatro mil obras, contando acuarelas y apuntes).<\/em><\/strong><\/p>\n<p><strong>R: <\/strong>Mi vida tuvo dos pasiones, mi familia y mis pinturas. La primera la cuid\u00e9 y disfrut\u00e9 consciente de lo que es tenerla, m\u00e1s cuando de tan peque\u00f1o perd\u00ed a mis padres. A la segunda me entregu\u00e9 en cuerpo y alma. Viaj\u00e9 s\u00f3lo para pintar, investigar o exponer, por Europa, a Estados Unidos. Precisamente mi vinculaci\u00f3n con la Hispanic Society me llev\u00f3 a aceptar una suculenta oferta (150.000 d\u00f3lares de entonces, una aut\u00e9ntica fortuna) para pintar los famosos murales reflejando la riqueza folcl\u00f3rica de la sociedad espa\u00f1ola. Ah, no deb\u00ed aceptarla, nunca fui cicatero con el dinero, si lo hice fue pensando en mi familia.<\/p>\n<p><strong>P: Cu\u00e9nteme el final, don Joaqu\u00edn.<\/strong><\/p>\n<p><strong>R: <\/strong>Como le dec\u00eda, no deb\u00ed aceptar la propuesta de la Hispanic Society. Los dichosos murales minaron mi salud \u00a1ocho a\u00f1os viajando por toda la pen\u00ednsula, de hostal a posada, de cama a camastro, de norte a sur! Lienzos colosales, enormes, que los americanos pretendieron en un principio reflejaran una Espa\u00f1a pret\u00e9rita con los t\u00f3picos de siempre, a lo que me negu\u00e9. Me pidieron, eso s\u00ed, que plasmara toda su diversidad, tan compleja como el trabajo que tanto me cost\u00f3 acabar. Tras finalizarlo, y despu\u00e9s de cortas estancias en el Levante donde pint\u00e9 mis \u00faltimos cuadros mediterr\u00e1neos, me refugi\u00e9 en mi casa de Madrid retomando de nuevo el retrato, que me apasionaba. Y haci\u00e9ndole uno a la mujer de don Ram\u00f3n P\u00e9rez de Ayala padec\u00ed una hemiplejia que me paraliz\u00f3 medio cuerpo. Lo dem\u00e1s fueron vanos intentos por seguir pintando. Apenas tres a\u00f1os despu\u00e9s, muri\u00f3 el medio Sorolla que quedaba.<\/p>\n<p><strong>Pero permaneci\u00f3 \u00edntegro, genio, e irrepetible para la Historia. Gracias, Maestro.<\/strong><\/p>\n<p>Emilio Fern\u00e1ndez-Galiano<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>O una entrevista figurada del autor a Joaqu\u00edn Sorolla y Bastida (Valencia, 1863 \u2013 Madrid, 1923) tras visitar su exposici\u00f3n antol\u00f3gica del Museo del Prado. 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