{"id":1284,"date":"2015-08-17T21:44:04","date_gmt":"2015-08-17T21:44:04","guid":{"rendered":"http:\/\/www.galianoart.com\/?p=1284"},"modified":"2016-04-09T10:16:36","modified_gmt":"2016-04-09T10:16:36","slug":"pinceladas-de-la-alameda-de-siguenza","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.galianoart.com\/?p=1284","title":{"rendered":"Pinceladas de la Alameda de Sig\u00fcenza"},"content":{"rendered":"<h2><a href=\"http:\/\/www.galianoart.com\/wp-content\/uploads\/2014\/02\/Alameda-Web.jpg\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"alignnone size-medium wp-image-857\" src=\"http:\/\/www.galianoart.com\/wp-content\/uploads\/2014\/02\/Alameda-Web-300x114.jpg\" alt=\"Alameda Web\" width=\"300\" height=\"114\" srcset=\"https:\/\/www.galianoart.com\/wp-content\/uploads\/2014\/02\/Alameda-Web-300x114.jpg 300w, https:\/\/www.galianoart.com\/wp-content\/uploads\/2014\/02\/Alameda-Web-1024x390.jpg 1024w, https:\/\/www.galianoart.com\/wp-content\/uploads\/2014\/02\/Alameda-Web-250x95.jpg 250w, https:\/\/www.galianoart.com\/wp-content\/uploads\/2014\/02\/Alameda-Web-150x57.jpg 150w, https:\/\/www.galianoart.com\/wp-content\/uploads\/2014\/02\/Alameda-Web.jpg 1399w\" sizes=\"auto, (max-width: 300px) 100vw, 300px\" \/><\/a>La ventaja del artista es que puede crear, o recrear, lo que la naturaleza o el hombre destruye. As\u00ed, en m\u00e1s de una ocasi\u00f3n he utilizado mis pinceles para recuperar la frondosidad de los grandes olmos de nuestra Alameda antes de que la inmisericorde grafiosis los aniquilara, all\u00e1 por los a\u00f1os ochenta. Esa es la magia de quien frente a un lienzo no s\u00f3lo pretende plasmar una imagen, sino adem\u00e1s, transmitir o evocar un sentimiento o una sensaci\u00f3n o, simplemente, revivir un pasado que a veces nos pilla a desmano. La sombra azulada y violeta de los imponentes \u00e1rboles proyectada sobre una arena amarilla n\u00e1poles, rompiendo el reflejo cegador del sol vertical del verano, no s\u00f3lo busca el contraste, aspira a que el espectador intente cobijarse en esa sombra y sentarse en uno de los bancos de piedra que a buen seguro refrescar\u00e1 sus posaderas. El verdor y el frescor que propician las hojas de los magnos olmos llegan por a\u00f1adidura. As\u00ed como los numerosos recuerdos que la escena, el lugar, los objetos y las luces puedan evocar. \u00c9sa es la interpretaci\u00f3n de un cuadro, al menos es a lo que aspiro.<\/h2>\n<p>No recuerdo cu\u00e1ntos, pero ya son una peque\u00f1a colecci\u00f3n de \u00f3leos los que he pintado sobre la Alameda. Tiendo a buscar lo pl\u00e1sticamente agradable. Otras corrientes se desenvuelven bien recre\u00e1ndose en el esperpento de la cruda realidad. Pero mis musas me cautivan en la enso\u00f1aci\u00f3n, en la interpretaci\u00f3n ben\u00e9vola e idealizada de la realidad y, cuando no es propicia, me aconsejan recurrir al ayer. Nuestra Alameda refleja sus cuatro rostros de Vivaldi con una sinceridad que no disimula. En cada uno luce sus virtudes sin poder esconder sus miserias. Yo, cuando la pinto, s\u00ed las escondo. Y aprovecho el invierno para paralizar la nieve y la fuente central que, como dir\u00eda Shopenhauer refiri\u00e9ndose a la arquitectura, en su g\u00e9lida quietud es m\u00fasica congelada. Y recordar las botellas de goma con agua caliente para caldear las camas. Y los cristales ahumados de vaho de los bares de los alrededores buscando el calor de un caf\u00e9, de unas bravas o una tortilla de patatas.<\/p>\n<p>La primavera brinda las primeras yemas sobre unos tallos que, inexplicablemente, han soportado los rigores del invierno. As\u00ed como la valent\u00eda torera de los que sacan las mesas y sillas de sus kioskos para intentar anticiparse a la pr\u00f3xima estaci\u00f3n. Como los veteranos jugadores de petanca que en s\u00ed mismos forman parte del paisaje. En esos d\u00edas en Sig\u00fcenza se busca el sol como el sediento el agua. Es un bien preciado, es oro puro.<\/p>\n<p>Como en la Castilla elevada, el verano rompe tard\u00edamente, pero sin median\u00edas. El verde, la luz y las sombras lucen y presumen con desparpajo. Los b\u00f3nibus coquetean con las ramas m\u00e1s inferiores de los \u00e1rboles y el templete de la m\u00fasica es testigo discreto de partidas de mus o conversaciones de barra. Por el paseo de los curas corretean los chavales y en alguna esquina dos adolescentes experimentan su primer beso. Tambi\u00e9n es la espera para pedir una copa o un corte de helado, el intentar apropiarse una mesa para una partida de mus, gui\u00f1ote o incluso de p\u00f3ker, las m\u00e1s discreta, por favor. La Alameda en esos d\u00edas recibe la fiesta, a los gigantes y cabezudos, a las pe\u00f1as y sus charangas. Sus farolas, de madrugada, se apagan m\u00e1s tarde que nunca, iluminando tenuemente confesiones inconfesables bajo los efluvios de Baco.<\/p>\n<p>El jolgorio y la algarab\u00eda preceden a la estaci\u00f3n que, personalmente, m\u00e1s me gusta. El oto\u00f1o es como la policrom\u00eda de una paleta de pintar; verdes oscuros, rojos teja, sombra natural, amarillos anaranjados. Un azul real y cenital que se transforma en morado y unas nubes grises que desprenden un aroma a tierra mojada que ya quisiera Chanel poder embotellarlo.<\/p>\n<p>Bien, les he pintado un cuadro id\u00edlico. Ya me conocen. Obviemos de nuestra Alameda actual la debilidad de las sombras de unos \u00e1rboles fam\u00e9licos, de mesas y sillas vac\u00edas esperando a nadie, de la escasa higiene si hay repentinas necesidades fisiol\u00f3gicas, del riesgo s\u00fabito de ser arrollado por una bicicleta, de que el templete, en lugar de ser templo de nuestra banda municipal para solaz deleite de nuestros o\u00eddos, se haya convertido en una especie de tarta de vainilla y chocolate impropia de la austeridad castellana \u2013por Dios, \u00bfqui\u00e9n lo pint\u00f3 as\u00ed ocultando su sobriedad en blanco hueso?-. Advierto que mucho de lo que ocurre viene de lejos y no todo es atribuible a nuestro actual alcalde que es consciente de mucho de lo que aqu\u00ed expongo y me consta su predisposici\u00f3n a corregir, subsanar, recuperar y mejorar -as\u00ed lo esperamos-.<\/p>\n<p>Todos sabemos que nuestra m\u00e1gica Alameda, la idealizada por los que ya peinamos canas, poco tiene que ver con la actual. Pero las pinceladas de esa Alameda se empe\u00f1an en reflejarla con su singular belleza. \u00bfSe dan cuenta de que no es mala opci\u00f3n regalarse un cuadro?<\/p>\n<p>Emilio Fern\u00e1ndez-Galiano<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>La ventaja del artista es que puede crear, o recrear, lo que la naturaleza o el hombre destruye. 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